lunes, 30 de abril de 2007

Primer hábito: Sea proactivo

La autoconciencia

Es la capacidad del hombre de analizar y pensar en sus propios procesos de pensamiento, por eso podemos crear y destruir nuestros hábitos. La autoconsciencia nos permite distanciarnos y examinar incluso el "modo" en que nos vemos: ver el paradigma de nosotros mismo, que es el más fundamental para la efectividad.

Mientras no tengamos en cuenta cómo nos vemos nosotros mismos no seremos capaces de comprender cómo ven los otros y qué sienten acerca de sí mismos y de su mundo.

Gracias a la autoconciencia podemos analizar si nuestros principios están basados en la realidad, o están basados en función de condicionamientos y condiciones.

Gracias a nuestra autoconciencia podremos analizar por qué vemos el mundo y actuamos de determinada forma, y gracias a ello podremos cambiar para poder llegar a ser cómo queremos y hacer lo que realmente queremos.

Capítulo I: Paradigmas y principios

Abrir la puerta del cambio

Nadie puede convencer a otro de que cambie. Cada uno de nosotros custodia una puerta del cambio que sólo puede abrirse desde adentro. No podemos abrir la puerta del otro, ni con argumentos ni con apelaciones emocionales.

Como cada uno de nosotros tiene su propia puerta del cambio, cada uno de nosotros tiene su oportunidad única para iniciar el proceso continuo de cambio y crecimiento. Los 7 hábitos han sido concebidos para acompañarte y guiarte durante ese proceso, pero sólo tú tienes la capacidad para aplicarlos, y abrir tu propia puerta del cambio desde adentro.

A partir de la próxima entrada iniciamos el estudio de cada hábito, uno por uno, el primero es sea proactivo.

Veremos que el cambio y el crecimiento no son procesos rápidos ni sencillos. Pero como dijo Thomas Paine:"lo que conseguimos con demasiada facilidad nunca es objeto de gran estimación. Sólo lo que nos cuesta obtener otorga valor a las cosas. El cielo sabe poner un precio adecuado a sus bienes".

sábado, 28 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

La fábula de Esopo y el equilibrio entre P/CP

Esopo cuenta que un pobre granjero descubrió un día que su gallina había puesto un reluciente huevo de oro. Primero pensó que debía tratarse de algún fraude. Pero cuando iba a deshacerse del huevo, lo pensó por segunda vez, y se lo llevó a comprobar su valor.
¡El huevo era de oro puro! El granjero no podía creer en su buena suerte. Más incrédulo aún se sintió al repetirse la experiencia día tras día. Llegó a ser fabulosamente rico.
Pero, junto con su creciente riqueza llegaron la avaricia y la codicia. Incapaz de esperar día tras día los huevos de oro, el granjero decidió matar a la gallina para obtenerlos todos de una vez. Pero al abrir el ave, la encontró vacía. Allí no había huevos de oro, y ya no habría más. El granjero había matado a la gallina que los producía.

La efectividad reside en el equilibrio entre P y CP, P es la producción de los resultados deseados, los huevos de oro. CP es la capacidad de producción, la gallina.

El equilibrio P/CP es la esencia misma de la efectividad. Esto es válido para todos los aspectos de la vida. Podemos trabajar con él o contra él, pero ahí está. Es un faro. Es la definición y el paradigma de la efectividad sobre los cuales se basan los 7 hábitos.

Capítulo I: Paradigmas y principios

La efectividad definida

Los 7 hábitos nos sirven de base para desarrollarnos, para crecer, para crear y formar nuestro carácter, nos guían para resolver nuestras dudas y problemas con la máxima efectividad, haciéndonos comprender lo que deseamos ser y hacer, haciéndonos ver que somos totalmente responsables de nuestro destinos, facilitando que nuestras elecciones sean las correctas, ya que estos hábitos se basan en principios. Así, estamos preparados y listos, maximizamos nuestro rendimiento y aprovechamos todas las oportunidades que aparecen ante nosotros.

Capítulo I: Paradigmas y principios

El continuum de la madurez

Los siete hábitos, en armonía con las leyes naturales del crecimiento, proporcionan un enfoque gradual, secuencial y altamente integrado de la efectividad personal e interpersonal. Nos mueven desde la dependencia hacia la independencia y hasta la interdependencia, dentro de un continuum de madurez.

Nosotros nacemos como niños totalmente dependientes de nuestros padres, sin ellos moriríamos. Con el paso de los años, durante nuestro crecimiento, vamos alcanzando diferentes grados de independencia en nuestras diferentes facetas como personas, y nos podemos hacer cargo de nosotros mismos, tanto física, mental, emocional como económicamente. Nos damos cuenta que podemos y debemos tomar nuestras propias decisiones. Posteriormente, seguimos creciendo y madurando, alcanzando la conciencia de que vivimos en sociedad, y descubrimos que los mayores logros de nuestra naturaleza tienen que ver con las relaciones con los otros, que la vida humana también es interdependiente.

La dependencia es el paradigma del tú; tú me cuidas a mí, yo te culpo a tí por los resultados.

La independencia es el paradigma del yo; yo puedo hacerlo, yo soy responsable.

La interdependencia es el paradigma del nosotros; nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear algo más importante.

Le interdependencia es una elección que sólo está al alcance de las personas independientes. Las personas dependientes no pueden optar por ser interdependientes. No tienen el carácter necesario para hacerlo, no son lo bastante dueñas de sí mismas.

Los 7 hábitos se dividen en dos partes.
1ª parte. Hábitos 1, 2 y 3. Los tres primeros hábitos tienen que ver con la esencia del desarrollo del carácter, con la victoria privada, partimos de adentro hacia afuera. Las victorias privadas preceden a la públicas. Vamos desde la dependencia hacia la independencia.
2ª parte. Hábitos 4, 5 y 6. Los tres siguientes hábitos, nos guían sobre la base del carácter de una persona independiente, a partir del cual se puede obrar con más efectividad sobre las victorias públicas, el trabajo en equipo, la cooperación y la comunicación. Vamos desde la independemcia hacia la interdependencia.
El último hábito. El 7º hábito es el hábito de la renovación: una renovación regular, equilibrada, de las cuatro dimensiones básicas de la vida; estas cuatro dimensiones son la mental, la física, la emocional y la espiritual.

viernes, 27 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

Los hábitos definidos

Hábito = la intersección entre el conocimiento, la capacidad y el deseo.

Conocimiento = al paradigma teórico, el qué hacer y el por qué.
Capacidad = el cómo hacer.
Deseo = la motivación, el querer hacer.

No es suficiente con tener dos de los tres componentes, no es suficiente saber qué se quiere hacer y por qué se quiere hacerlo, no es suficiente si no sabes cómo hacerlo y es casi imposible hacerlo sino tienes la motivación suficiente.

Así que el cambio de hábitos es difícil, a veces, incluso doloroso, ya que hemos basado nuestra vida en unos hábitos que nos han dado una seguridad, pero que nos tienen atrapados en una inefectividad que nos lleva a no alcanzar la felicidad.
Por todas estas razones es una misión tan difícil, y por eso, la felicidad, por lo menos en parte, puede definirse como el fruto del deseo y la aptitud para sacrificar lo que queremos ahora por lo que queremos finalmente.

Nuestra vida se basa en elecciones.

Capítulo I: Paradigmas y principios

Panorama general de los 7 hábitos

¿y si realmente somos dueños de nuestros destinos?
¿y si lo que hacemos indica lo que somos?
¿y si no hay nada que nos impida ser lo que queramos?
¿y si se nos acaban las excusas?

Como dice el proverbio:
"Siembre un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino".

Hábitos = pautas consistentes, a menudo inconscientes, que de modo constante y cotidiano expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad o inefectividad. Los hábitos pueden ser buenos o malos.

Los hábitos pueden aprenderse, pueden estudiarse, pueden integrarse dentro de nuestro carácter, pero también pueden olvidarse.

No es fácil ni sencillo crearse un carácter basado en unos hábitos que rompan las tendencias habituales profundamente enraizadas en nuestra sociedad tales como la indecisión, la impaciencia, la crítica o el egoísmo, que violan los principios básicos de la efectividad humana, se necesita algo más que fuerza de voluntad y algunos cambios menores en nuestras vidas.

Subir a otro nivel: Todos tenemos malos hábitos que dificultan nuestro despegue, son como una fuerza gravitatoria que nos impide que vayamos hacia donde queremos ir, pero depende de nosotros y solo de nosotros, el romper esta atracción y alcanzar una dimensión totalmente nueva, donde logremos la efectividad y la felicidad en nuestras vidas.

"Somos lo que hacemos cada día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito".
Aristóteles

martes, 24 de abril de 2007

Grandes hombres: Warren Buffett

Este blog nació con el objetivo de que creciésemos y aprendiésemos cada día, por ello estamos leyendo el libro de los 7 hábitos, otro de los objetivos es plantear ideas y temas interesantes, y uno de estos temas es este:
Personas que han conseguido el éxito y que tienen unos principios muy sólidos y admirables.

Warren Buffett es un gran ejemplo de ello, Buffett ha hecho historia en los mercados financieros, amasando una gran fortuna y llegando a convertirse en el inversor más rico del mundo. Ha formado parte durante varios años del selecto club de la gente más acaudalada del mundo que publica anualmente Forbes. Llegando a ser el segundo más rico por detrás del todopoderoso Bill Gates.
Su nombre es Warren Buffett, su estilo de inversión el “value investing”, y su compañía Berkshire Hathaway.
El conocido como el “Oráculo de Omaha”, ha basado su forma de invertir en el “value investing”, adquiriendo compañías que se encontraban infravaloradas, y manteniéndolas a lo largo del tiempo, logrando así incrementar su patrimonio exponencialmente.
Él mismo se considera un inversor, no un especulador, y ve su inversión como adquisición de una parte del negocio en sí mismo, pasando a ser accionista, mas que como una mera especulación. Por eso no es común verle adquirir acciones de compañías tecnológicas.
DISCIPLINA, PACIENCIA Y CONOCIMIENTO, LAS CLAVES
El busca compañías que hayan tenido un éxito contrastado, con un equipo de dirección competente, con una ventaja competitiva en el mercado y una imagen de marca consolidada, pero que puedan estar pasando por alguna dificultad y se encuentren infravaloradas.
Adquiere compañías que han pasado por apuros pero con grandes posibilidades de dar un giro, y aprovecha mercados bajistas para buscar este tipo de oportunidades.
Para buscar este tipo de compañías, analiza muy bien la información financiera de las mismas, y se fija en su precio en relación a valores históricos. Pone especial atención al “Book Value Per Share” (valor en libros por acción), al ROE (Return On Equity) y al nivel de endeudamiento de la compañía.
Todo esto parece sencillo a primera vista, aunque en la practica no debe serlo tanto, porque Warren Buffetts no hay muchos. Pero como los grandes futbolista, este genio de las finanzas tiene la virtud de hacer parecer sencillo lo que no lo es tanto.

Pero después de todo esto, Warren ha decidido que quiere dejar un legado, y cual ha sido su legado, a parte de crear un estilo único de invertir, pues su legado ha sido:

- Hará una donación de unos 30 mil millones de dólares a caridad.

Por ello, os recomiendo que compréis y leáis el libro:

WARREN BUFFET (NUEVA EDICION ACTUALIZADA)
de HAGSTROM, ROBERT G.

Espero que me comentéis vuestra opinión sobre este tema, y también si estáis interesados en el mundo de la bolsa, ya que es un mundo que a mí me llama bastante la atención.

Estoy seguro que Xavi tendrá algo que decir, pues él ha sido un inversor en bolsa y nos podrá dar su opinión sobre el tema.

sábado, 21 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

Un nuevo nivel de pensamiento

Leed antentamente esta frase de Albert Einstein: "los problemas significativos que afrontamos no pueden solucionarse en el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando los creamos".

Si creamos un problema en un nivel de pensamiento superficial, tendremos que analizar y buscar una solución para este problema desde un nivel de pensamiento más profundo, buscar de donde viene y solucionarlos desde la raíz.

Este es el tema principal de este libro, y nuestro principal objetivo, ver que todo individuo que quiere desarrollar su efectividad personal e interpersonal tiene que empezar por su parte más interior: los paradigmas, el carácter y los motivos. Es decir, "de adentro hacia afuera". Primero tenemos que conseguir nuestra victoria privada para después conseguir nuestra victoria pública.

De adentro hacia afuera es un continuo proceso de renovación basado en las leyes naturales que gobiernan el crecimiento y el progreso humanos. Es una espiral ascendente de crecimiento que conduce a formas progresivamente superiores de independencia responsable e interdependencia efectiva.

T.S. Elliot: "No debemos dejar de explorar, porque al final de nuestra exploración llegaremos a nuestro punto de partida y conoceremos el lugar por primera vez".

Capítulo I: Paradigmas y principios

El modo en que vemos el problema es el problema

Cuando creemos que el problema es que no sabemos una serie de técnicas mágicas que nos van a solucionar la vida, es el problema, la forma como nos lo planteamos es el problema, el modo en que vemos el problema es el problema.

Todo el mundo quiere saber cómo consigue la gente que le sucedan cosas buenas, admiran y desean todo lo bueno que consiguen las personas con éxito.

El problema es que normalmente la sociedad recurre a soluciones rápidas, a cursillos motivacionales, a remedios rápidos, a aprender una serie de habilidades milagrosas, pero ese no es el problema.

Cuando se quieren resolver problemas crónicos, cuando se quieren soluciones sólidas y definitivas, se tiene que ir a la raíz del problema y centrarse en los principios que producen resultados a largo plazo, darse cuenta que no son remedios rápidos ni sencillos, ya que requieren de un esfuerzo y un tiempo para su desarrollo y asimilación.

Capítulo I: Paradigmas y principios

Principios del desarrollo y del cambio

En toda la vida hay etapas secuenciales de crecimiento y desarrollo. No hay remedios rápidos, no hay recetas mágicas que nos lleven al éxito.

El ejemplo lo tenemos en la ética de la personalidad, que nos ofrece una serie de habilidades sociales para alcanzar un éxito inmediato, pero sólo son remedios sin sustancia. La efectividad personal y las relaciones ricas y profundas se consiguen con trabajo y cumpliendo una serie de etapas secuenciales de creciemiento y desarrollo.

Un niño antes que aprender a correr, tiene que aprender a andar. Un agricultor antes que recoger, tiene que sembrar. Estos son procesos naturales, pero son procesos naturales físicos, que resultan evidentes por sí mismos, en el caso de los procesos emocionales es más complicado, ya que no se pueden observar tan claramente. Es el caso de aprender a compartir algo, si nunca has poseído algo no puedes llegar a compartirlo, como nos explica Stephen en el caso de su hija, los juguetes y los demás niños.

Las leyes naturales están ahí, y son inquebrantables, no se puede ir en contra la ley de la gravedad como tampoco se puede compartir sin haber experimentado la sensación de poseer. Así pues, si ignoramos estas leyes naturales del desarrollo, lo único que nos espera es sentirnos frustados y decepcionados.

Thoreau: "¿Cómo podremos recordar nuestra ignorancia, si continuamente usamos nuestros conociemientos?".

La admisión de la ignorancia es a menudo el primer paso en nuestra educación. Si no somos ignorantes en nada, ¿qué vamos a aprender?

martes, 17 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

El paradigma basado en principios

Para guiar nuestros paradigmas nos tenemos que basar en algo que sea inquebrantable, algo indiscutible, por una realidad objetiva que gobierna el desarrollo y la felicidad humana desde el origen de los tiempos y que ha existido y existirá en todas las sociedades: esta realidad objetiva se basa en principios.

Los principios son directrices para la conducta humana que han demostrado tener un valor duradero, permanente. Los principios son universales e intemporales, son indiscutibles en sí mismos. Estos principios por ejemplo son la rectitud, la integridad, la honestidad, la dignidad humana, la idea de contribuir, la calidad, el potencial...

Cuanto más nos esforcemos en que concuerden nuestros paradigmas con estos principios, más potenciaremos nuestra efectividad personal o interpersonal, mucho más que si gastamos nuestras energías en cambiar nuestras actitudes o conductas.

lunes, 16 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

Ver y ser

Está claro que los paradigmas son inseparables del carácter, lo que vemos está relacionado directamente con lo que somos. No podemos cambiar la forma como vemos las cosas, sino cambiamos la forma como somos.

Los paradigmas son poderosas lentes a través de las cuales vemos el mundo.

Capítulo I: Paradigmas y principios

El poder de un cambio de paradigma

Ahora que ya sabemos lo que es un paradigma, podemos llegar a saber la importancia que tiene la capacidad de cambiar de paradigma, la importancia de ver las cosas desde un punto de vista más objetivo, la importancia de ver las cosas de modo diferente.

Si queremos tener un gran cambio en nuestra percepción de las cosas, un cambio significativo, equilibrado, tenemos que trabajar sobre nuestros paradigmas básicos.

Según decía Thoreau: "Mil cortes en las hojas del árbol del mal equivalen a uno solo en las raíces". Sólo podemos lograr una mejora en nuestras vidas cuando trabajamos sobre la raíz, sobre los paradigmas de los que fluyen la actitud y la conducta.

El ejemplo del metro donde Stephen se encuentra con un padre y sus dos revoltosos hijos, que en un principio le molestan porque son muy ruidosos, y está a punto de llamarle la atención al padre, pero todo cambia cuando el padre le dice que hace dos horas que se ha muerto su mujer, o sea la madre de los niños, cambió de golpe su paradigma. No creo que sea necesario llegar a un extremo como este, pero está claro que para tener una mente más abierta y más comprensiva se tiene que trabajar en nuestros paradigmas básicos.

domingo, 15 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

El poder de una paradigma

La palabra paradigma proviene del griego. fue originalmente un término científico, y en la actualidad se emplea por lo general con el sentido de modelo, teoría, percepción, supuesto o marco de referencia. En el sentido más general, es el modo en que vemos el mundo, no en términos de nuestro sentido de la vista, sino como percepción, comprensión, interpretación.

Cada uno de nosotros tenemos un paradigma diferente (por motivos sociales, de educación, familiares, etc.), cada uno de nosotros puede tener la misma realidad delante y ver cosas distintas. Cuando llegamos a ser objetivos y vemos las cosas de manera clara, empezamos a comprender por qué otros ven las cosas de diferente forma que nosotros.

El mejor ejemplo lo tenemos en las dos imágenes del libro que se nos muestran al principio, después de pasar un rato viendo una de las dos fotos en concreto, cada uno se hace su paradigma según que foto se haya visto, ya sea la de una vieja o la de una joven, y en realidad estamos viendo la misma foto, una tercera que es una mezcla de las dos. Ejemplos como este se pueden ver miles en la vida cotidiana.

Así pues de nosotros depende poder cambiar de paradigma, poder escuchar a los otros y estar abiertos a sus percepciones, con lo cual lograremos un cuadro más amplio y una modalidad de visión mucho más objetiva.

Capítulo I: Paradigmas y principios

"Grandeza" primaria y secundaria

La grandeza secundaria es el reconocimiento social de sus talentos, la grandeza primaria es la bondad en su carácter.

Es la diferencia entre lo que se es y lo que se muestra ser, lo que somos se transmite con una elocuencia mucho mayor que cualquier cosa que digamos o hagamos. La grandeza primaria es la confianza absoluta que trasmitimos porque conocen nuestro carácter. No hay ninguna técnica o habilidad que pueda sustituir al poder de la grandeza primaria.

Según William George Jordan: "En las manos de todo individuo está depositado un maravilloso poder para el bien o el mal, la silenciosa, inconsciente, invisible influencia de su vida. Ésta es simplemente la emanación constante de lo que el hombre es en realidad, no de lo que finge ser".

viernes, 13 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

La personalidad y la ética del carácter

La diferencia entre la superficialidad de la ética de la personalidad y la integridad de la ética del carácter.

Mientras la ética del carácter se centra en que la persona integre profundamente en su naturaleza ciertos hábitos y principios como: la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia, etc. La ética de la personalidad se centra en aprender una serie de habilidades que se basan en la idea de "La sonrisa hace más amigos que el entrecejo fruncido".

Todos estamos de acuerdo que hay una serie de habilidades que hacen que mejores tus habilidades de comunicación con el resto de la gente, pero si no tienes una base de carácter sólida, estas habilidades sólo te servirán para mejorar la primera impresión que das a la gente y no para crear nada realmente sólido.

"Busca tu propio corazón con diligencia pues de él fluyen las fuentes de la vida".

Aquí recomiendo un libro para el que esté interesado en la mejora de sus dotes sociales y comunicativas:
Cómo Ganar Amigos e Influir sobre las personas. De Dale Carnegie.
Un libro sobre relaciones interpersonales, publicado por primera vez en 1936, que fue un gran éxito en ventas y sigue siendo popular hoy en día. Simon & Schuster.
Dale Carnegie, nacido el 24 de noviembre de 1888 y fallecido el 1 de noviembre de 1955, fue un conocido escritor de libros de auto ayuda estadounidense.
Carnegie fue promotor de lo que ahora se llama asunción de responsabilidades, aunque esto sólo aparece puntualmente en sus escritos. Una de las ideas centrales de sus libros es que es posible cambiar el comportamiento de los demás al cambiar nuestra actitud hacia ellos.
Carnegie es un de los gurús de este tema, aunque hayan pasado más de 70 años desde la publicación de su libro, el contenido sigue siendo actual.

miércoles, 11 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

Aquí espero que escribamos sobre el primer apartado del capítulo I del libro, que se titula:

De adentro hacia fuera

Comienza con la frase de David Starr Jordan: "No hay en todo el mundo un triunfo verdadero que pueda separarse de la dignidad en el vivir."

En cada capítulo una frase ilustra una idea, esta en concreto nos confirma la importancia de nuestros principios, es decir de nuestro interior. Es la idea de poder disfrutar de un triunfo con la conciencia tranquila, sabiendo que lo has dado todo y que has triunfado, sabiendo que tenías claro lo que has hecho y por qué lo has hecho, eso sólo se construye desde el interior y sólo después de eso se verá reflejado en el exterior.

En el desarrollo "de adentro hacia fuera" nos damos cuenta de la importancia de conseguir éxito en la vida, pero que un éxito en un rol particular por sí solo no conlleva la felicidad. En la vida cada uno de nosotros representamos diferentes roles y lo importante es saber realmente lo que nos interesa llegar a ser y conseguir en la vida, pero en toda la amplitud de nuestros diferentes roles, por ello para obtener un éxito completo en la vida, se tienen que primero interiorizar las prioridades y objetivos que deseamos conseguir en cada uno de nuestros roles: como padre, profesional, amigo, esposo, etc.
Tenemos que conseguir primero una victoria privada (interior) para conseguir una victoria pública (exterior).

En el ejemplo del problema con su hijo, Stephen nos hace ver claramente la importancia de definir el origen de los problemas que nos preocupan, y analizarlos en profundidad. Nos presenta como al principio ayudaron equivocadamente a su hijo, un adolescente que no era bueno en los estudios ni en los deportes, y que no dio resultado hasta que se preguntaron realmente si el problema lo estaban enfocando desde la perspectiva correcta. Como personas responsables su objetivo era el ser buenos padres y que su hijo tuviera éxito bajo su punto de vista, se limitabana a animarlo, como si fuera retrasado. Pero sus ojos no veían el problema real, el éxito que querían para su hijo no era el que él deseaba obtener, él practicaba un deporte que no le gustaba y llevaba un estilo de vida que él no había elegido, por ello hasta que nos se dieron cuenta de lo que realmente necesitaba su hijo no lo pudieron ayudar.
Así pues, muchas veces el problema es que no estamos percibiendo el problema real, si no lo que nosotros creemos que es el problema, por ello es muy importante que analicemos nuestras percepciones y nuestros paradigmas.