sábado, 21 de abril de 2007

Capítulo I: Paradigmas y principios

El modo en que vemos el problema es el problema

Cuando creemos que el problema es que no sabemos una serie de técnicas mágicas que nos van a solucionar la vida, es el problema, la forma como nos lo planteamos es el problema, el modo en que vemos el problema es el problema.

Todo el mundo quiere saber cómo consigue la gente que le sucedan cosas buenas, admiran y desean todo lo bueno que consiguen las personas con éxito.

El problema es que normalmente la sociedad recurre a soluciones rápidas, a cursillos motivacionales, a remedios rápidos, a aprender una serie de habilidades milagrosas, pero ese no es el problema.

Cuando se quieren resolver problemas crónicos, cuando se quieren soluciones sólidas y definitivas, se tiene que ir a la raíz del problema y centrarse en los principios que producen resultados a largo plazo, darse cuenta que no son remedios rápidos ni sencillos, ya que requieren de un esfuerzo y un tiempo para su desarrollo y asimilación.

1 comentario:

kenzito dijo...

No es fácil cambiar las cosas de un día para otro, como ya se ha comentado anteriormente.

Para ello, intentemos analizar la cuestión desde tres perspectivas existentes. La perspectiva del Yo, que es la más intransigente, ya que nosotros en principio, somos aferrados a nuestras ideas, y hay veces que hay a psar de que queramos evolucionar, no podemos porque hablando coloquialmente somos unos "cabezotas. Del mismo modo, también se debe a que no nos percatamos de nuestro problema.

En segundo, la perspectiva del
Tú, como ven otra personas tu situación. Es aquel momento cuando pedimos consejos a nuestros amigos, familiares o profesionales. Covey nos ayuda bastante en este sentido.

Por último, la perspectiva general, aquella que no es unipersonal porque incluye todo un ampli abanico de opiniones que da lugar a una perspectiva natural, única y universal. Para no ser muy ambiguos, voy a intentar explicarme mejor. Si el modo en que vemos el problema es el problema en sí. ¿Por qué le damos tantas vueltas a las cosas? La respuesta parece sencilla pero es increiblemente compleja. Los ejemplos que pone Covey al principio del libro, denotan como la gente quiere cambios rápidos y soluciones efectivas. ¿No es cierto? Esa razón se halla básicamente en que somos cómodos y queremos ir a lo fácil, sencillo y rápido.

Si una persona no discute y tiene problemas en el matrimonio. Si en un principio, antes de su boda y posteriormente, dice o piensa que está enamorado y luego cree que ha perdido la ilusión, aunque este no es el término exacto. Debe estudiar qué ha sucedido, por múltiples vías alternativas, ¿por qué antes sí y ahora no?.

Dialogando entre unas y otras personas, se encuentra esa perspectiva general que probablemente nos dé la solución, y es que tras un tiempo en el que nos hayamos parado a pensar, podremos hacer una visión más amplia de la situación. Un ejemplo sencillo, pero un detalle muy importante, "hola cariño, qué tal el día (mua mua, un beso)" No que generalmente la gente llega y dice: "estoy cansado me voy a tomar una cerveza al bar" o "estoy cansado no me apetece hacer nada" o "es que hoy he trabajado mucho y se me han quitado las ganas"

Uno debe tratar de ser imparcial, llegar a su casa con la ilusión de que yendo al trabajo está mejorando positivamente a la sociedad, está enriqueiéndola (y no nos quedemos en términos económicos exclusivamente)

Lo más grande que tienen muchos es su familia y sus amigos. Así de un modo u otro, es como yo voy reflexionando, así poco a poco se van encontrando respuestas a nuestras preguntas, y del mismo modo solución a nuestros problemas. Pero claro, siempre tendremos que hacer uso de nuestra paciencia y voluntad.

Un saludo