sábado, 26 de mayo de 2007

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

¿Quieres ser dueño de tu destino?

¡Reescribe tu guión!

Todos nosotros tenemos varios privilegios desde que nacemos: algunos de ellos son la imaginación, la conciencia moral y la autoconciencia.

Gracias a la imaginación podemos visualizar los mundos potenciales que hay en nuestro interior, lo que deseamos. Por medio de la conciencia moral podemos hacer que nuestros actos se rijan por las leyes o principios universales. Estos dos privilegios junto con la autoconciencia (la capacidad que tenemos para analizar nuestros procedimientos de pensamientos, es la capacidad de analizar por qué pensamos como pensamos) nos permiten escribir nuestro guión.

Al desarrollar nuestra autoconciencia, muchos de nosotros descubrimos guiones inefectivos, hábitos profundamente enraízados y totalmente indignos de nosotros, por completo incongruentes con las cosas que verdaderamente valoramos en nuestra vida.

Durante muchos años hemos ido recibiendo diferentes guiones que nos han ido transmitiendo, ya sea por parte de nuestros padres, por nuestra situación social, por nuestra educación, por nuestras relaciones, etc. Así pues el proceso de escribir nuestros guiones pasa por hacer un proceso de reescritura o cambio de paradigma: de cambio de algunos paradigmas básicos que ya tenemos. Cuando nos damos cuenta y reconocemos los guiones inefectivos que están en nuestro interior, entonces y sólo entonces podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.

Nosotros tenemos la responsabilidad de utilizar nuestra imaginación y creatividad para escribir nuevos guiones, más efectivos, más congruentes con nuestros valores más profundos y con los principios correctos que dan sentido a nuestros valores.

Reescribir nuestro guión significa ser responsable de mi propia y primera creación, reescribir mis guiones de modo que los paradigmas de los que surgen mi conducta y mis actitudes sean congruentes con mis valores más profundos y estén en armonía con los principios correctos. También significa empezar cada día teniendo esos valores firmemente presentes. Entonces, cuando aparezcan los problemas, los desafíos, podré tomar las decisiones basándome en esos valores. Puedo actuar con integridad. No me veo obligado a reaccionar ante las circunstancias, guiado por emociones momentáneas. Puedo ser verdaderamente proactivo, verme impulsado por valores, porque mis valores ya están definidos.

Cada uno de nosotros en el fondo sabe lo que quiere y lo que le gustaría ser, sólo es cuestión de pararte a pensar y analizar cual es tu misión personal en la vida en cada uno de los roles (como hijo, amigo, esposo, trabajador, etc) que la componen.

A veces el problema es que estamos apresados en la densa red de las cosas tenues. Lo que más importa está enterrado bajo capas de problemas apremiantes, preocupaciones inmediatas y conductas exteriores.

Quizás sea una de las cosas más simples y obvias que se puedan escribir, pero si no trabajamos para saber hacia donde queremos ir, entonces, no sabemos hacia donde vamos.

viernes, 18 de mayo de 2007

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

¿Qué significa que empiezas con un fin en mente?

Es el levantarte cada día con el marco de referencia claro de lo que deseas ser y hacer, no estás condicionado por tus particulares circunstancias externas, ni por las miles de razones bajo las que te autoproteges ni por tu mala actitud.Te guías por lo que tu interior te dice que es tu camino, luchando por conseguir lo que realmente te importa en los cuatro aspectos de la vida: mental, física, emocional y espiritualmente.

Cuando uno empieza con un fin en mente, alcanza una perspectiva distinta:
"Cuando nos inspira un gran propósito, un proyecto extraordinario, todos nuestros pensamientos rompen sus límites. La mente trasciende las limitaciones, nuestra conciencia se expande en todas las direcciones y nos encontramos en un mundo nuevo, grande y maravilloso".

En nuestra cabeza nos tiene que quedar claro que depende de nosotros, somos responsables de nuestros destinos, como dijo Dwight D Esisenhower:

"La historia del hombre libre nunca está escrita por el azar sino por la elección: su propia elección".

De nosotros depende tener claro lo que queremos, tener ese fin en mente y elegir luchar por conseguirlo.

Situación en la que pensar:
"Al morir un amigo común, un hombre le preguntó a otro:
-¿Cuánto dejó?
La respuesta fue:
-¡Lo dejó todo!"

sábado, 12 de mayo de 2007

Grandes hombres: Peter Drucker

Peter Ferdinand Drucker (19 de noviembre de 190911 de noviembre de 2005) fue un autor austríaco de literatura relacionada con el "management" o gestión. Tras trabajar en la banca y como periodista, se doctoró en Derecho Internacional en Alemania. El auge del nazismo le forzó a emigrar a EE.UU. (1937), tras vivir 4 años en Londres, donde se convirtió en profesor y escritor. Dió clases de Management en la Universidad de Nueva York (1950-1971).
Su carrera como pensador del mundo de la empresa despegó en 1943, cuando sus primeros escritos sobre política y sociedad le dieron acceso a las entrañas de la General Motors, que se había convertido en una de las mayores compañías del mundo del momento. Sus experiencias en Europa le dejaron fascinado con el problema de la autoridad. Compartió dicha fascinación con Donaldson Brown, la cabeza pensante tras los controles administrativos en General Motors. El libro resultante de todo ello El Concepto de Corporación (un estudio de General Motors), del que se derivaron muchos artículos y trabajos posteriores. Gracias a él se popularizó la estructura multidivisional de GM.
Drucker se interesó por la creciente importancia de los trabajadores que trabajaban con sus mentes más que con sus manos. Le intrigaba el hecho de que determinados empleados que llegaban a saber más de ciertas materias que sus propios superiores y colegas, aún teniendo que cooperar con otros en una gran organización. Drucker analizó y explicó cómo dicho fenómeno desafiaba la corriente de pensamiento tradicional de cómo deberían gestionarse las organizaciones.

Personalmente hablando, Peter Drucker es uno de los mejores escritores de management que he descubierto hasta el momento, os recomiendo leer su libro:

DRUCKER ESENCIAL: LOS DESAFIOS DE UN MUNDO SIN FRONTERAS
de DRUCKER, PETER F.
EDHASA

Para mí es imprescindible para cualquiera que quiera abrir su mente y progresar en el mundo de la empresa y de los negocios.

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

La diferencia entre liderazgo y administración: las dos creaciones

El liderazgo sería la primera creación, la mental. La administración sería la segunda creación, la física.

El liderazgo se ocupa de: ¿cuáles son las cosas que quiero realizar?
La administración: ¿cómo puedo hacer ciertas cosas mejor?

"Administrar es hacer las cosas bien; liderar es hacer las cosas correctas". Peter Drucker.

Ejemplo clarificador:
Un grupo de productores que se abren camino a machetazos, ya que ellos son los que cortan la maleza y limpian el camino.
Detrás de ellos están los administradores, los cuales son especialistas en que los productores saquen el máximo rendimiento a su trabajo, diseñan mejores machetes, mejoran los procedimientos de corte, etc.
Después queda el líder, el que trepa a los árboles y supervisa la situación de todos ellos. Al trepar a mirar donde están en ese momento, grita: "¡Selva equivocada!".

Entonces, ¿de qué nos sirve toda la producción? ¿de qué nos sirve ser tan eficientes haciendo nuestro trabajo? ¿qué hacemos con tanta energía malgastada?

En nuestra vida personal tenemos una carencia aun mayor de liderazgo. Pretendemos administrar con eficiencia, estableciendo y alcanzando metas, antes de haber clarificado nuestros valores. Muchas veces nos esforzamos mucho, lo damos todo en cada una de las facetas o roles de nuestra vida, pero cuando nos paramos y pensamos hacia donde vamos, nos damos cuenta de que estamos perdidos en la rutina abrumadora de nuestras vidas, y vemos claramente que nuestra vida realmente no avanza hacia donde nosotros realmente deseamos.

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

Todas las cosas se crean dos veces

Empiece con un fin en mente se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Primero hay una creación mental, y luego una creación física.

Cuando uno se construye una casa, hay que estar seguro de que el plano, la primera creación, sea realmente lo que uno quiere, que se ha pensado en todo. Después se levanta la casa con ladrillos y cemento. Cotidianamente uno va a la obra y despliega el plano para decidir el trabajo del día. Se empieza con un fin en mente.

En la medida en que comprendamos el principio de las dos creaciones y aceptemos la responsabilidad de ambas, actuaremos dentro de los límites de nuestro círculo de influencia y lo ampliaremos. En la medida en que no operemos en armonía con este principio y no nos hagamos cargo de la primera creación, estaremos reduciendo ese círculo.

El primer hábito nos dice "Tú eres el creador". El segundo hábito es la primera creación.

En nuestra vida, si no hemos decidido hacia donde queremos ir, ¿hacia dónde vamos?

De nosotros depende reflexionar profundamente y decidir cuales son los objetivos que decidimos alcanzar, tener claros esos objetivos en mente, sabiendo el esfuezo, el empeño y la energía que necesitaremos, y las dificultades contra las que lucharemos. Cuando realizamos una primera creación mental de nuestros objetivos, en ese momento, estamos en el camino hacia la materialización física de esos objetivos, en ese momento nos hacemos dueños de nuestros destinos, nos hacemos responsables de las consecuencias de nuestras acciones, unas acciones que están pensadas y planificadas para alcanzar un objetivo acorde a nuestros principios. En caso contrario, cuando no pensamos sobre lo que queremos realmente y no tenemos un fin en mente, no sabemos a donde vamos, ni que nos depara el futuro.

En fin, cada uno de nosotros tenemos el don de la elección.

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

Definiendo nuestros fines, nuestros objetivos

Ahora os propongo un ejercicio.

Primer paso: Durante la realización de este ejercicio lo ideal es estar a solas, en un sitio muy tranquilo, en el que nadie os moleste ni interrumpa.
Segundo paso: después de estar en el sitio adecuado y con las condiciones adecuadas, tenemos que abrir nuestra mente y concentrarnos en la situación que os voy a describir a continuación, lo ideal es que os imaginéis la situación con el máximo de detalles, tanto visuales como sonoros, os teneis que imaginar hasta el olor de los diferentes matices de la situación, tenéis que imaginaros como irías vestidos, peinados, etc.

La situación:
Vas a asistir al funeral de un ser querido, estás conduciendo tu coche en dirección al velatorio o a la capilla, aparcas el coche y te bajas del coche. Entras dentro del edificio, donde hay muchas flores. Ves los rostros de tus seres queridos (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc) en el interior de la sala. Sientes la pena compatida por todos los presentes por la pérdida, y la alegría que irradian todos los presentes por haber conocido al difunto.
Después te acercas al ataúd y miras al difunto, de pronto te das cuenta que eres tú. Es tu propio funeral y tendrá lugar dentro de tres años. Todas las personas que has visto al entrar han venido a rendirte su último homenaje, a expresar sus sentimientos de amor y aprecio por tu persona.
Te sientas y esperas a que comience el servicio religioso, durante el cual participarán cuatro oradores:
- El primero pertenece a tu familia (puede ser tu mujer, tu padre, tu madre, tu hermano, tu hijo, etc).
- El segundo es uno de tus amigos.
- El tercero es un compañero de trabajo.
- El cuarto es una persona con la que has colaborado de alguna organización comunitaria.

Ahora viene el punto culminante, piensa profundamente y siceramente:
¿Qué es lo que te gustaría que cada uno de los oradores dijera sobre ti y tu vida?
¿Qué tipo de esposo o esposa, padre o madre, te gustaría que reflejaran sus palabras?
¿Qué clase de amigo?
¿Qué clase de compañero de trabajo?
¿Qué carácter te gustaría que ellos hubieran visto en ti?
¿Qué aportaciones, qué logros te gustaría que recordasen?
¿Cómo te gustaría haber influido en sus vidas?

Este ejercicio es muy importante, te lo tienes que imaginar con calma, con el máximo de detalles, tienes que dedicar mucho tiempo a reflexionar y examinar tus impresiones.
De este ejercicio puedes sacar el punto de partida hacia donde quieres realmente dirigir tu camino en la vida.

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

Empiece con un fin en mente

"Un día llegó Alicia a una bifurcación en la carretera y vio un gato de Cheshire en un árbol.
- ¿Qué camino debo tomar? -preguntó.
- ¿Dónde quieres ir?
- No lo sé -respondió Alicia.
- Entonces -dijo el gato-, no importa".

Fragmento de la obra de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas.

¿Cómo decidimos hacia donde podemos ir si no sabemos realmente hacia dónde queremos ir?

Es una pregunta sencilla, directa y simple que se puede aplicar a muchas de las decisiones que
tomamos diariamente.

Sino sabemos lo que queremos hacer con nuestras vidas, sino sabemos hacia donde nos dirigimos, sino tenemos ningún objetivo claro en mente:

¿qué estamos haciendo cada día?
¿Hacia dónde vamos?

Este hábito, empiece con un fin en mente, es realmente muy revelador, nos ayuda a analizar qué es lo que realmente queremos hacer, cual es nuestro fin, y nos ayuda a crear un marco de referencia desde el cual vemos todas las cosas.
Teniendo claramente presente ese fin, podemos asegurarnos de que lo que hagamos cualquier día particular no viole los criterios que hemos definido como de importancia suprema, y que cada día contribuya de un modo significativo a la visión que usted tiene de su vida como un todo. Podemos hacer que nuestros actos se basen y se orienten hacia la consecución de ese fin.

lunes, 7 de mayo de 2007

Primer hábito: Sea proactivo

Consecuencias y errores

Está claro que somos libres para elegir nuestras respuestas ante las diferentes situaciones que se nos planteen en la vida, pero tenemos que ser conscientes que hay unas leyes naturales que nos limitan a la hora de realizar nuestras elecciones, así pues tenemos que tener claro que también hay unas consecuencias correspondientes a las elecciones que realizamos.
Podemos elegir que queremos parar en medio de la vía cuando un tren avanza a toda velocidad, pero no podemos decidir qué sucederá cuando nos atropelle.

También cuando elegimos corremos el riesgo de equivocarnos, de cometer un error. El enfoque proactivo de un error consiste en reconocerlo instantáneamente, corregirlo y aprender de él. Esto convierte literalmente un fracaso en un éxito.

T.J. Watson dijo: "El éxito está en el lado opuesto del fracaso".

Está claro que somos libres para elegir nuestra respuesta, pero cuando hacemos esa elección tenemos que saber que optamos a la consecuencia correspondiente, ya que cuando uno recoge la punta del palo, también recoge la otra.

Primer hábito: Sea proactivo

Comprometerse y mantener los compromisos

En el corazón mismo del círculo de influencia se encuentra nuestra aptitud para comprometernos y prometer, y para mantener compromisos y promesas. Los compromisos con nosotros mismos y con los demás y la integridad con que los mantenemos son la esencia de nuestra proactividad.

Comprometerse y mantener los compromisos se inicia proponiendo una meta o estableciendo un objetivo y mantener esa meta o tratar de alcanzar ese objetivo, no hace falta que sea algo complicado ni difícil, se trata sólo de iniciar el proceso de mantenimiento de los compromisos, un paso detrás de otro y avanzamos en el camino hacia nuestra meta.

Al comprometernos y mantener nuestros compromisos empezamos a establecer una integridad que nos proporciona la conciencia del autocontrol, y el coraje y la fuerza de aceptar más responsabilidad por nuestras propias vidas.

domingo, 6 de mayo de 2007

Primer hábito: Sea proactivo

Círculo de preocupación/Círculo de influencia

Tenemos que diferenciar y analizar en qué invertimos nuestro tiempo, ya que hay cosas sobre las que tenemos control y otras sobre las que no tenemos ningún tipo de control.

El círculo de preocupación abarca todas las cosas que nos preocupan, sobre las que tenemos control directo (círculo de influencia) y sobre las que no tenemos ningún control.

Si malgastas el tiempo en cosas que te preocupan, pero sobre las que no tienes ningún tipo de control, estás perdiendo el tiempo. En cambio, si trabajas dentro de tu círculo de influencia, sobre las cosas que si puedes cambiar, entonces estás aprovechando completamente tu tiempo y puedes hacer que tu círculo de influencia crezca y que abarque más temas.

Tenemos que tener presente el espíritu de la oración de la asociación de lucha contra el alcoholismo, Alcohólicos Anónimos: "Señor, concédeme coraje para cambiar las cosas que pueden y deben cambiarse, serenidad para aceptar las cosas que no pueden cambiarse, y sabiduría para establecer la diferencia".

Las personas proactivas dedican su tiempo a trabajar dentro de su círculo de influencia, haciendo que sea cada vez más grande. Sea cual sea el problema, está en nuestras manos dar el primer paso hacia la solución. Dentro de nuestro círculo de influencia están los cambios en nuestros hábitos, de nuestros métodos de influencia, y del modo en que vemos las dificultades que no controlamos.

Por ejemplo, llegar a ser un alto directivo de una gran empresa, está claro que es un objetivo difícil, un objetivo que casi nadie consigue. Una persona proactiva enfocaría el tema dejando al lado las preocupaciones de las dificultades que no dependen de él y trabajaría dentro de su círculo de influencia, preparándose como el mejor candidato a ese cargo, consiguiendo reunir todas las características particulares que se requieran para ese cargo, al final el resultado será que el cargo será suyo, habrá ampliado su círculo de influencia tanto, que no será la persona proactiva la que busque trabajo, sino que serán las compañías las que se pelearán por contratar sus servicios, esto es centrarse en el círculo de influencia y dejar al lado las preocupaciones de lo difícil que es llegar a conseguir un objetivo tan alto.

Puede parecer muy simple, puede parecer obvio, pero el camino para conseguir las cosas es tan simple como trabajar sobre lo único en lo que tú tienes influencia, que son las cosas dentro de tu círculo de influencia.

Todos nosotros sabemos, que detrás del escudo de todas las excusas que cada uno de nosotros tenemos, está la realidad de que tenemos suficiente potencial para conseguir practicamente todo lo que nos propongamos.


sábado, 5 de mayo de 2007

Primer hábito: Sea proactivo

Tomar la iniciativa

¿Y si realmente estamos preparados para conseguir cualquier cosa que nos planteemos y sólo depende de nosotros?

Muchas personas esperan que suceda algo o que alguien se haga cargo de ellas, que venga un ángel salvador y resuelva todos sus problemas, tienen la esperanza de que les suceda algo maravilloso por arte de magia, algo que realmente les reafirme en la idea que no tienen la responsabilidad sobre sus vidas, algo que les justifique los objetivos que no cumplen, los sueños que nunca llegarán a conseguir. Pero las personas que llegan a ocupar los buenos puestos, las personas que consiguen sus objetivos son proactivas, son personas de acción, personas que buscan y se implican en hacer sus sueños realidad, son aquellas personas que son soluciones para los problemas, y no problemas ellas mismas, que toman la iniciativa de hacer siempre lo que resulte necesario, congruente con principios correctos, y finalmente realizan la tarea, se implican totalmente en conseguir lo que realmente desean.

Todo depende de si realmente quieres actuar y tomar la iniciativa para conseguir tus objetivos o esperas a tu salvador para que actúe por ti. En realidad sólo hay un camino.

martes, 1 de mayo de 2007

Primer hábito: Sea proactivo

La proactividad

La proactividad significa que, como seres humanos, somos responsables de nuestras vidas. Nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.

Reactividad = Estímulo y respuesta inmediata (como animales irracionales)

Proactividad = Estímulo, espacio para elegir y respuesta basada en nuestros valores

Nosotros, como personas, tenemos la capacidad de elegir nuestra respuesta, da igual cuales hayan sido nuestros condicionamientos (ambientales, genéticos, sociales, educacionales, etc), la responsabilidad última de nuestros actos sólo recae en nosotros mismos, nosotros tenemos la capacidad de elegir nuestra respuesta ante cierto estímulo.

Por ello, como nuestra respuesta la elegimos nostros, nadie puede herirte sin tu consentimiento o como diría Gandhi: "Ellos no pueden quitarnos nuestro autorrespeto si nosotros no se lo damos". Lo que nos hiere o nos daña no es lo que nos sucede, es nuestra respuesta a lo que nos sucede. Desde luego, las cosas pueden dañarnos físicamente o perjudicarnos económicamente, y producirnos dolor por ello. Pero nuestro carácter, nuestra identidad básica, en modo alguno tiene que quedar herida. De hecho, nuestras experiencias más difíciles se convierten en los crisoles donde se moldea nuestro carácter y se desarrollan las fuerzas internas, la libertad para abordar las circunstancias difíciles en el futuro puede inspirar a otros la misma conducta.

Lo que más importa es el modo en que respondemos a lo que experimentamos en la vida. De nosotros depende reaccionar como animales irracionales o como personas racionales.

Primer hábito: Sea proactivo

Teorías deterministas

Antes de presentar la proactividad tenemos que definir lo que sería la reactividad, en que se basa y de donde viene, sólo así se entenderá mejor después la proactividad.

Está claro que en la formación de nuestra personalidad todos hemos estado influidos por una serie de condicionamientos, que han hecho que tengamos una serie de características particulares en nuestro carácter. En fin, una serie de condicionamientos que nos han hecho como somos.

Las tres principales teorías deterministas son:
- Determinismo genético, la culpa es de los abuelos, te lo han pasado con el ADN, por ejemplo el mal genio.
- Determinismo psíquico, la culpa es de los padres, por la educación que nos han dado.
- Determinismo ambiental, la culpa es de la gente que nos rodea.

Estas tres principales teorías se basan en la teoría estímulo/respuesta, la idea básica es que estamos condicionados para responder de un modo particular a un estímulo concreto, como si fuéramos animales irracionales, como si no tuviéramos espacio para pensar cual va a ser nuestra reacción ante cierto estímulo.

Como estamos viendo la reactividad nos exime de toda responsabilidad en nuestros actos, en la reactividad sólo encontramos excusas para nuestra forma de ser y proceder. Es como si no fuéramos dueños de nuestros actos y nuestro destino. La proactividad nos va a cambiar esta forma de enfocar nuestras vidas.