sábado, 12 de mayo de 2007

Segundo hábito: Empiece con un fin en mente

Definiendo nuestros fines, nuestros objetivos

Ahora os propongo un ejercicio.

Primer paso: Durante la realización de este ejercicio lo ideal es estar a solas, en un sitio muy tranquilo, en el que nadie os moleste ni interrumpa.
Segundo paso: después de estar en el sitio adecuado y con las condiciones adecuadas, tenemos que abrir nuestra mente y concentrarnos en la situación que os voy a describir a continuación, lo ideal es que os imaginéis la situación con el máximo de detalles, tanto visuales como sonoros, os teneis que imaginar hasta el olor de los diferentes matices de la situación, tenéis que imaginaros como irías vestidos, peinados, etc.

La situación:
Vas a asistir al funeral de un ser querido, estás conduciendo tu coche en dirección al velatorio o a la capilla, aparcas el coche y te bajas del coche. Entras dentro del edificio, donde hay muchas flores. Ves los rostros de tus seres queridos (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc) en el interior de la sala. Sientes la pena compatida por todos los presentes por la pérdida, y la alegría que irradian todos los presentes por haber conocido al difunto.
Después te acercas al ataúd y miras al difunto, de pronto te das cuenta que eres tú. Es tu propio funeral y tendrá lugar dentro de tres años. Todas las personas que has visto al entrar han venido a rendirte su último homenaje, a expresar sus sentimientos de amor y aprecio por tu persona.
Te sientas y esperas a que comience el servicio religioso, durante el cual participarán cuatro oradores:
- El primero pertenece a tu familia (puede ser tu mujer, tu padre, tu madre, tu hermano, tu hijo, etc).
- El segundo es uno de tus amigos.
- El tercero es un compañero de trabajo.
- El cuarto es una persona con la que has colaborado de alguna organización comunitaria.

Ahora viene el punto culminante, piensa profundamente y siceramente:
¿Qué es lo que te gustaría que cada uno de los oradores dijera sobre ti y tu vida?
¿Qué tipo de esposo o esposa, padre o madre, te gustaría que reflejaran sus palabras?
¿Qué clase de amigo?
¿Qué clase de compañero de trabajo?
¿Qué carácter te gustaría que ellos hubieran visto en ti?
¿Qué aportaciones, qué logros te gustaría que recordasen?
¿Cómo te gustaría haber influido en sus vidas?

Este ejercicio es muy importante, te lo tienes que imaginar con calma, con el máximo de detalles, tienes que dedicar mucho tiempo a reflexionar y examinar tus impresiones.
De este ejercicio puedes sacar el punto de partida hacia donde quieres realmente dirigir tu camino en la vida.

1 comentario:

PeKeÑa dijo...

te felicito por el artículo, es muy bueno de verdad.
Nunca me habia planteado esta situación y da mucho ke pensar.
No tengo ni idea de kien kisiera ke estuviese allí y ke dijese sobre mí, lo único ke tengo claro es ke kisiera ke todo fuese lo más sincero posible, sin "realzar" ningun momento ni palabra acerca de mi.

enhorabuena, seguiré visitandote.
un saludo.

...SiLvia...*