sábado, 22 de septiembre de 2007

La leyes del amor y las leyes de la vida

Dag Hammarskjold, ex secretario general de las Naciones Unidas, formuló cierta vez una observación profunda y de amplio alcance: "Es más noble entregarse por completo a un individuo que trabajar con diligencia por la salvación de las masas".

Es más noble y complicado tener el valor para afrontar y mantener una relación profunda con una persona importante en su vida (su mujer, hijo, etc) que dedicarse a trabajar ocho horas diarias con un multitud de personas superficialmente.

Por ejemplo:
Cuando los padres consideran los problemas de los hijos como oportunidades para construir la relación, y no como una causa de una irritación negativa y molesta, cambia totalmente el carácter de la interacción padre hijo. Los progenitores pasan a estar más dispuestos, incluso entusiasmados, a comprender en profundidad y ayudar a sus hijos. Cuando un hijo se acerca a ellos con un problema, en lugar de pensar "¡Oh no! ¡Otro problema!", su paradigma es "Aquí tengo una gran oportunidad de ayudar realmente a mi hijo y para realizar un depósito en nuestra relación". Cuando respondemos de esta manera ya sea a nuestros hijos, a nuestras esposas o a alguien que realmente nos importa y que creemos que merece nuestra atención, es en ese preciso instante cuando ven el valor que asignamos a sus problemas y a ellos como individuos, y entonces se crean fuertes lazos de amor y de confianza.

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